Artículo 7 FSC-CCOO | 9 mayo 2026.

9 DE MAYO, DÍA DE EUROPA

Los trabajadores y trabajadoras de Europa merecen políticas que les beneficien

  • Artículo de opinión de Oliver Roethig, secretario regional de UNI Europa, que representa a siete millones de trabajadoras y trabajadores afiliados a 242 sindicatos de 50 países, entre los que está FSC-CCOO.

El 9 de mayo, Día de Europa, celebramos una visión de «paz y unidad» en Europa. Esta fecha conmemora el momento en que, hace 76 años, el ministro de Asuntos Exteriores francés Robert Schuman presentó su idea de una nueva forma de cooperación política en Europa que hiciera imposible la guerra.

08/05/2026.
Oliver Roethig, secretario regional de UNI Europa

Oliver Roethig, secretario regional de UNI Europa

Pero hoy en día, nuestro continente se encuentra en una encrucijada, en la que no podemos dar por sentadas ni la paz ni la unidad.

Las guerras en curso en Oriente Medio, Ucrania, Sudán y en demasiados otros lugares están causando estragos devastadores entre las personas trabajadoras y sus comunidades. El implacable ciclo de guerra y militarismo está matando a cientos de civiles inocentes cada semana. El cierre del estrecho de Ormuz ha provocado graves crisis humanitarias y económicas en todo el mundo, perjudicando los medios de vida de las y los trabajadores en todas partes, siendo los del Sur Global los más afectados.

En Europa, las personas trabajadoras también se enfrentan a dificultades económicas. Los precios de los carburantes han subido hasta los 2 euros por litro, lo que ha incrementado los gastos de combustible para los desplazamientos de los trabajadores y el transporte de mercancías. Si los precios actuales se mantienen, la factura media de los hogares aumentará en más de 1.800 euros al año. El alquiler supera el salario de los trabajadores con salarios bajos en la mayoría de las capitales de la UE. Al mismo tiempo, las empresas petroleras están obteniendo beneficios récord de 30 millones de dólares estadounidenses por hora.

La Unión Europea está respondiendo a un mundo cada vez más beligerante con un aumento de sus propias inversiones militares. Pero, junto con una campaña errónea de desregulación inspirada en Estados Unidos, corre el riesgo de agravar las presiones económicas a las que ya se enfrentan los trabajadores. Y la extrema derecha europea se está alimentando de estas legítimas quejas económicas, sin ofrecer soluciones reales para abordarlas. Divide a la clase trabajadora, socava sus derechos y nuestra democracia.

Los trabajadores y trabajadoras de Europa merecen políticas que les beneficien

Las personas trabajadoras europeas merecen una visión diferente: un programa ambicioso en favor del empleo de calidad, la defensa del poder adquisitivo y la inversión pública. El movimiento sindical se mantiene unido en su reivindicación de una Europa social que garantice una vida digna a todos los trabajadores y trabajadoras del continente.

Más de dos tercios de los trabajadores están empleados en el sector servicios y en los sectores estratégicos representados por FSC-CCOO, como las telecomunicaciones, los servicios postales y la logística, el sector gráfico y del embalaje, los medios de comunicación, el entretenimiento y las artes. Estos sectores constituyen la columna vertebral de la economía actual en Europa y merecen la atención de los líderes y responsables políticos de la UE, entre otras cosas mediante una política específica para los servicios a la ciudadanía.

La UE debe permitir que estas personas trabajadoras tengan voz y voto reales en su lugar de trabajo —incluso en lo que respecta a tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial— y que obtengan un salario más alto para hacer frente a la creciente crisis del coste de la vida. La UE debe avanzar en esta dirección con una reforma de la contratación pública que garantice que todos los trabajadores y trabajadoras con un contrato público estén cubiertos por un convenio colectivo.

Para garantizar la seguridad es necesaria una prosperidad real y compartida

Robert Schuman, en su declaración del 9 de mayo de 1950, afirmó: «La paz mundial no puede salvaguardarse sin realizar esfuerzos creativos proporcionales a los peligros que la amenazan».

En el espíritu de coexistencia pacífica que subyace en la declaración de Schuman, el movimiento sindical se mantiene unido en el rechazo a la lógica de la guerra y la militarización. La fuerza militar no aporta una seguridad real: afianza la violencia, alimenta la inestabilidad y socava los cimientos de la paz, la democracia, los derechos humanos y la cooperación multilateral. La paz se construye sobre la seguridad económica. La diplomacia, no las bombas; el diálogo, no la destrucción, siguen siendo el camino hacia una paz duradera.

El movimiento sindical lucha para que las personas trabajadoras de todo el mundo y sus familias vivan en democracia, paz y dignidad. Juntos, los trabajadores y trabajadoras y sus sindicatos, desde Europa hasta el Sur Global, pueden ofrecerse esperanza mutuamente mediante la construcción de la solidaridad y la acción colectiva.

Juntos y juntas, podemos lograr un mundo libre de miedo, guerra y precariedad.